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martes, 1 de noviembre de 2011

Consejos para ayudar a que tu hijo(a) duerma solito en su cuarto

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Muchos padres quieren que sus hijos duerman solitos en su cuarto pero esta tarea no es siempre fácil. Todobebé al Rescate acudió a la ayuda de Sonia y su hija de tres años, Gabriela, que continuaba durmiendo con mamá en la cama. Un hábito de tres años va a llevar un tiempo en cambiarse. Les compartimos los consejos que ayudaron a Sonia con su hija.


Escojan un día tranquilo para comenzar y sean consistentes
Los primeros que tienen que estar preparados para el cambio son los padres. Escojan un tiempo que les sea conveniente para comenzar. No empiecen el proceso en medio de una época de mucho estrés o trabajo porque se sentirán doblemente abrumados.

Una vez decidan comenzar, no se tiren para atrás. Lo más importante al introducir cualquier cambio en la vida de un niño/a es la consistencia. Si ven que no somos consistentes, continuarán probando nuestros límites para ver en qué punto cedemos. Así que ármense de paciencia y voluntad y ¡adelante!

Establezcan una rutina consistente de buenas noches – la clave del éxito
Las rutinas ayudan a los niños a sentirse seguros y a sentir que tienen cierto control sobre su mundo. Al hacer las cosas una y otra vez, pueden predecir lo que va a pasar. Por ejemplo, si siempre se lavan los dientes, ponen el pijama, leen una historia y se van a dormir, comprender el proceso les ayudará a predecir los acontecimientos de su entorno y a aceptarlos con más facilidad. Una rutina consistente de buenas noches es la clave del éxito para que tus hijos duerman solos.
La rutina puede incluir elementos relajantes, por ejemplo, un masaje es ideal para ayudar a los niños a prepararse para dormir. Igualmente, la música suave les ayudará a relajarse.

Preparen un libro con su rutina de ir a dormir
Tomen fotos, hagan dibujos y preparen un libro con la rutina de ir a dormir de sus hijos. Hagan que ellos participen en el proceso. Cuéntenles que van a hacer un libro acerca de la hora de ir a dormir, pídanles que escojan un título para el libro, que les cuenten qué hacen cada día antes de ir a dormir, etc. En cada página del libro pongan un solo paso. Por ejemplo, me lavo los dientes, me pongo el pijama, etc. Los libros ilustrados son más vistosos para los niños. Si pueden hacerlo con fotos reales de sus hijos, aún tendrán más éxito. Pero si no tienen fotos o dibujos, también pueden hacer un collage recortando fotos de revistas. El libro debe incluir todos los pasos de la rutina de ir a dormir usual del niño, incluyendo el final que nos gustaría conseguir (dormir solita/o en su cuarto).

Empieza a leerle el libro una semana antes de iniciar el cambio de dormir en su cuarto. A medida que lean el libro, tu hijo/a irá comprendiendo los pasos y los acontecimientos que van a suceder. Cuando decidan empezar el cambio de dormir en su cuarto o en un colchón en el suelo, continúen leyendo el libro cada noche para reforzar los cambios.

Pongan un colchón al lado de la cama o pasen directamente al cuarto del niño
Algunos niños y padres prefieren hacer la transición gradual, poniendo un colchón en el suelo del cuarto de los papás y pasando de dormir allí a dormir al cuarto. Otras familias prefieren pasar directamente al cuarto del niño y promover dormir en su cama. Esta decisión es individual de cada familia. Ármense de paciencia. La primera noche, es probable que el niño/a se pase a la cama del adulto. Acompañen al niño/a de vuelta a su cama, tantas veces como sea necesario. Si ceden a dejarle dormir en su cama de nuevo, aprenderán que si insisten lo suficiente, al final les dejan dormir con mamá y/o papá.


Asegúrense que el cuarto del niño/a es un lugar acogedor
Hagan que sus hijos participen en la decoración de su cuarto y especialmente de su cama. Déjenles escoger sus sábanas, mantas y donde quieren poner ciertas cosas del cuarto. A muchos niños les ayuda dormir con una lamparita especial para dormir (que hace una luz suave) calmando sus miedos de la oscuridad. Pueden poner una foto de mamá y/o papá al lado de la camita del niño/a para que la pueda ver cuando les encuentre en falta. También pueden darle una prenda de ropa de mamá/papá con su olor para que la agarren al dormir. Otra opción es grabar a mamá o papá cantando canciones y ponérselas en una grabadora para que le acompañen mientras duermen. Lo importante es hacerles sentir seguros en su cuarto y que aprendan que mamá y/o papá están cerquita si necesitan cualquier tipo de ayuda.

Sigan estos consejos y poco a poco verán resultados. Les deseamos mucha suerte y dulces sueños para toda la familia.

Las pataletas/ rabietas/ berrinches

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Los frecuentes berrinches/ pataletas/ perretas que suceden alrededor de los dos años nos hacen llamar a esta edad, los terribles o temibles dos. Pero es importante recordar que estas conductas nos indican, tal y como esperamos en esta edad, que tu hija(o) está desarrollando su independencia y probando las nuevas habilidades que ha desarrollado o está desarrollando, alcanzando así otra meta en su desarrollo. Aprender a controlar estos impulsos, que son parte normal de su desarrollo, es un proceso que empieza durante esta edad y dura el resto de su vida. Como padres, hemos de pensar cómo queremos ayudar a nuestros niños a manejar su independencia y desarrollar auto-control. Recuerda, estos comportamientos van a surgir y no podemos eliminarlos sino aprender a manejarlos. Deseos de independencia Como es independencia lo que tu niño(a) quiere, es importante que le des el poder de tomar pequeñas decisiones. Hay ciertas cosas, como el color de la camisa que lleva, el juguete que se puede llevar de paseo, etc. que pueden ser decisiones suyas. Así que escoge tus "batallas" y déjale tomar decisiones adecuadas a su edad. Algunas otras cosas, como la comida o las actividades que debe realizar no son tan flexibles y acostumbran a crear guerras de poder entre padres e hijos. En estas ocasiones puedes darle pequeñas opciones que le dan la sensación de tener más control. Por ejemplo, en vez de decirle para comer hay brócoli, puedes decirle, "¿quieres brócoli o judías?" Dándole para elegir opciones aceptables para ti. La importancia de los límites Aun con tu flexibilidad y proporcionándole opciones, tu pequeño(a) va a querer probar los límites que le pones. Ésta es una parte normal de su desarrollo. Lo más difícil es ser consistente pero también flexible. Los niños aprenden cuando les ponemos límites claros y consistentes con amor. De esta manera, les enseñamos qué es aceptable y qué no lo es. Poner límites no es solo parte de disciplinar a nuestros hijos sino parte de enseñarles. Por eso es muy importante que nos mantengamos firmes frente a ciertos límites que tienen gran importancia para nosotros (estos variarán de familia en familia dependiendo de sus valores) Recuerda que cada vez que cedemos en un límite, les damos carta blanca a nuestros niños para continuar probando ese límite. Pero como ya sabes, una parte muy importante de ser padre es también el ser flexible. Habrá ciertas cosas donde los límites pueden ser más flexibles y donde podemos negociar con nuestros pequeños para dejarles sentirse en control y sentir que van desarrollando esa independencia que tanto desean. Mantener la calma Las pataletas van a surgir con más intensidad acerca de los dos años como resultado de este anhelo por la independencia. Frente a ciertos límites, los niños van a sentirse abrumados por sus sentimientos y sin haber desarrollado todavía su habilidad para manejarlos de manera más eficaz, van a tener berrinches que pueden ser muy dramáticos (tirándose al suelo, chillando...) Hay muchas maneras de manejar las pataletas que surgen durante esta edad, pero es muy importante que probemos de mantener la calma. Si nosotros estamos calmados, ayudamos a nuestros niños a ver que no perdemos el control y que con nosotros están seguros. Todas(os) sabemos lo difícil que es mantener la calma en estos momentos pero es importante que lo probemos, pues cuando nos enojamos, normalmente aumentamos su frustración y su berrinche. Estos son buenos momentos para pedir ayuda de nuestras parejas/ familiares / amigos, para tomar unas respiraciones hondas o hacer cualquier otra cosa que nos ayude a mantener la calma. Una oportunidad para aprender Las pataletas son también grandes oportunidades para enseñar a nuestros niños, pero es importante dejarlas pasar antes de intentar razonar con ellos. Igual que nos pasa a nosotros, es muy difícil tener una conversación racional cuando estamos súper enojados. Una vez haya pasado la pataleta, podemos ayudar a nuestros niños a entender qué sucedió y darle estrategias para resolver ese problema de manera más eficaz en el futuro (Ej. Dándole las palabras para expresar sus sentimientos cuando está enojado) Conociendo a su hijo(a), también irá descubriendo la mejor manera de ayudarle a calmarse, esto es diferente para cada niño(a) Lo importante es que recordemos que con los berrinches y los deseos de independencia, también llegan muchas metas del desarrollo que nos llenan de alegría. Ese deseo de hacer las cosas por sí mismo le ayudará a comer por si solo(a), a empezar a aprender a vestirse, a querer escoger su ropa, sus zapatos, a demostrarnos las cosas que le gustan y las que no y a darnos una ventana más para conocer a esa pequeña persona a quien tanto queremos. La Dra. Helena Duch es psicóloga infantil y familiar especializada en trabajar con familias que están planeando, esperando y criando a niños en la primera infancia. La Dra. Helena tiene un doctorado en psicología infantil y escolar de New York University y una maestría en Psicología del Desarrollo Infantil de Columbia University y es licenciada en Psicología Clínica por la Universidad Ramon Llull en Barcelona. Además la Dra. Helena está licenciada como psicóloga en el estado de Nueva York y en España, su país natal. NOTA: Este artículo es para fines educativos solamente y no reemplaza una consulta médica o psicológica. No debes usar esta información para diagnosticar o tratar un problema de salud o de comportamiento sino consultar a algún médico o profesional de salud mental que te examine en persona y que esté autorizado para practicar su profesión en la localidad donde vives.

Cómo lidiar con las rabietas, pataletas o berrinches

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A muchas mamás nos ha pasado. Estás en la tienda con tu hijo y vio un juguete que le gustó pero que no le vas a comprar. De repente, te encuentras con que tu niño ha cambiado completamente y ahora está gritando, llorando y en medio de una pataleta total. Te sientes muy avergonzada por tal escena y lo único que quisieras hacer es desparecerte en medio de las miradas de las otras personas.
Los berrinches o pataletas son comunes en los niños de 2 a 4 años y aunque son muy molestosos, son parte de su desarrollo. Además, las rabietas o perretas son muy buenas oportunidades para nosotras enseñarles a nuestros hijos, la manera correcta de expresarse y comportarse.
Tenemos algunos consejos para que sepas qué hacer y qué no hacer al encontrarte en medio de uno de estos episodios. Pero primero, averigüemos qué es lo que causa estas reacciones de nuestros niños para comprenderlos un poco más.
Las causas
Los berrinches en los niños usualmente se deben a la necesidad de independencia y la frustración de no saber expresar con claridad sus sentimientos y necesidades. Puede tratarse de necesidades físicas como cansancio o hambre, o de desarrollo, como dificultad para aprender algo nuevo o para expresar algún sentimiento.
En general, el niño quiere sentir que puede controlar ciertas situaciones y cuando se frustra, empieza a hacer una pataleta.

Los niños necesitan dormir por lo menos 9 horas

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Dormir es esencial para los bebés y los niños. Con frecuencia son los niños en edad escolar quienes sufren y pierden el sueño a causa de situaciones no acostumbradas o tensas en la escuela. El Consejo para un Sueño Mejor (BSC) y el Instituto Nacional del Corazón, Pulmones y Sangre (NHLBI) de EE.UU. ofrecen consejos útiles a los padres para que ayuden a sus hijos a conciliar el sueño y dormir las horas necesarias.

"Muchas personas se concentran en comprar nuevos uniformes, mochilas, cuadernos, bolígrafos y lápices, pero también deben prestar la atención necesaria en garantizar que sus hijos puedan dormir la cantidad de horas suficientes. El sueño es un factor vital para que los niños de todas las edades sean más saludables, tengan más energía, y estén más alertas para enfrentar un día escolar activo", afirma Andrea Herman, Directora Ejecutiva del Consejo para un Sueño Mejor.

Los expertos afirman que la falta de sueño-especialmente entre los niños en edad escolar-puede resultar en serias consecuencias, entre las que figuran concentración insuficiente, menos energía y una disminución en la habilidad para combatir las enfermedades. Según el Centro Nacional de Investigación de Trastornos del Sueño (NCSDR) del NHLBI, los niños necesitan dormir al menos nueve horas regularmente para estar saludables, activos y ser capaces de lograr los mejores resultados académicos, deportivos y en otras actividades extracurriculares.

¿Qué pueden hacer los padres?

Si tu hijo o hija tiene problemas al despertar en la mañana y es irritable y enojadizo, o tiene dificultades de memoria y concentración, tal vez no está durmiendo lo suficiente. El BSC, conjuntamente con el NHLBI, brindan estos 10 útiles consejos para asegurar que tus hijos duerman cada noche las horas necesarias:

Ayuda a tu hijo a dormir al menos 9 horas cada noche. Para lograr un máximo rendimiento, los niños necesitan por lo menos 9 horas de sueño todas las noches.

No abrumes a tu hijo con tareas excesivas. Las actividades y compromisos extraescolares excesivos pueden privar a los niños del sueño. Permite que tu pequeñín tenga tiempo suficiente para hacer los trabajos y tareas individuales cada noche, a fin de que no esté despierto más allá de la hora de acostarse.

Establece una hora regular para ir a la cama, y respétala a cabalidad. Una hora específica para acostarse puede asegurar que tu hijo duerma toda la noche.

Evita la ingestión de cafeína cerca de la hora de dormir. El consumo de cafeína existente en las sodas y chocolates por la noche, puede hacer más difícil que tu hijo se duerma.

Crea un ritual de sueño para tu hijo. Las rutinas y actividades relajantes, como darse un baño o la lectura de un cuento, pueden facilitar que el niño concilie el sueño.

Ayuda a la relajación nocturna de tu hijo. Completa proyectos de ciencias, informes de lectura y otras tareas antes o exactamente después de la cena. Deja que tu hijo disponga al menos de una hora de relajación antes de ir a la cama.

Asegúrate que la habitación de tu hijo esté oscura. Comprueba que todas las luces estén apagadas y las persianas cerradas en la habitación de tu hijo. Si bien el uso de una pequeña lámpara de noche es adecuado, una habitación oscura propicia mucho mejor un buen sueño nocturno. --

No dejes que tu hijo se quede dormido frente al televisor. Los ruidos procedentes de un televisor, radio o conversaciones en voz alta pueden privar a tu niño de un sueño profundo y reparador.

Presta atención al colchón donde duerme tu hijo. Darle al niño un colchón usado para dormir no es una buena idea. Como los colchones se debilitan con el peso y el tiempo, es importante elevar al máximo las posibilidades de que tu hijo o hija duerma cómodamente, para que pueda conciliar el sueño y despertar cómodo y fresco.

Mantén una temperatura apropiada en la habitación. Tanto los niños como los adultos pueden tener dificultades para quedarse dormidos y conciliar un buen sueño en una habitación demasiado fría o caliente. La temperatura ideal para dormir es de 60 a 65 grados Fahrenheit.

Ayuda a que tu bebé distinga el día de la noche para que duerma mejor

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¿Cuándo dormirá mi bebé toda la noche? ¿Es normal que mi hijo se despierte tan seguido? ¿Qué puedo hacer para que mi bebito duerma? Estas son preguntas muy comunes entre los padres. Una de las claves para que tu bebé duerma bien en la noche después de los seis meses es enseñarle a distinguir las horas de vigilia de las de sueño. Te ofrecemos algunos consejos para facilitarle el aprendizaje a tu pequeñín. Lo más importante es que de alguna manera tu bebé se dé cuenta de que hay momentos para jugar, momentos para hacer siesta y otros, para dormir en la noche. Para distinguir el día de la noche:

•Coloca a tu bebé en un coche (carreola) o portabebés cuando le toca la siesta diurna.
•Durante el día, tapa al bebé con una colcha distinta a la que usas en la noche, de manera holgada.
•Permítele a tu hijo dormir una siesta de dos horas durante el día y luego despiértalo. Ten paciencia y espera a que esté bien despierto antes de darle de comer o de empezar a jugar con él.
•Usa la cuna sólo para acostar al bebé en la noche. De esa manera, el niño asociará su cuna con la rutina de la noche.
•Cuando tu bebé se despierte en la noche, no debes encender la luz. Usa ojalá una luz nocturna en la habitación del bebé (de esas que usan los niños más grandes para no temerle a la oscuridad) o instala un regulador de luz que permita iluminar al mínimo el cuarto en la noche. Trata de mudar al bebé o de darle su biberón de la manera más calmada y callada posible, para evitar sobre estimularlo.
•Al acostar al bebé, si hace frío, envuélvelo en una manta o colcha de la manera más apegada posible al cuerpecito del niño, para así crear una diferencia con la siesta.
Es muy importante notar que no se puede esperar que los recién nacidos duerman de corrido toda la noche. Los sicólogos tampoco recomiendan que antes de los seis meses se deje llorar a un niño por la noche.

Rutina de sueño para que tu bebé duerma mejor

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¿Quieres que tu bebé duerma mejor? Si eres como la mayoría de las madres, ¡seguro que sí! Por eso venimos a tu rescate con muchos consejitos para ayudarte. El primer paso es organizarte y establecer un patrón predecible.
¿Por qué? Está comprobado que los bebés que tienen una rutina al dormir tienden a resistir menos la hora de acostarse. Los niños pequeños sienten seguridad al poder predecir lo que van a hacer y esa sensación de bienestar los ayuda a dormir mejor, ya sea que estén en casa o fuera de ella.
Sea que tienes un bebé recién nacido o uno que ya casi va a cumplir los dos años, lee algunos consejos y ejemplos para que puedas crear esa rutina que ayudará a que tengas noches más tranquilas.
Rutina para el recién nacido
Un bebé de pocos días usualmente necesita despertarse cada 3 horas para alimentarse lo cual suele ser muy agotador y cambia nuestros horarios por completo. La buena noticia es que desde las primeras semanas ya se puede establecer un ritmo de actividades simple para antes de dormir. Por ejemplo:
· Bañar al bebé a la hora que hayas decidido
· Darle el pecho o biberón después del baño
· Acostarlo boca arriba
Tu pequeñín al principio no sabrá diferenciar todavía el día de la noche, así que lo principal en las primeras semanas de vida es que vayas acostumbrándolo a que ciertos momentos serán para dormir y otros para jugar. Para esto, antes de dormir, oscurece el dormitorio o la alcoba donde el bebé estará durante la noche. Y cuando el bebé despierte a comer durante la noche, trata de no conversarle mucho y mantén las luces muy bajas o no las prendas.

Sobreviviendo con pocas horas de sueño

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Nace tu bebé y estás feliz de tenerlo en brazos, pero los rigores del parto y la falta de sueño te pueden provocar una gran sensación de cansancio. Aún cuando todo salga bien cuando des a luz, todavía seguirás recuperándote físicamente de los rigores del parto durante varios días y semanas. Además, tu recién nacido necesitará que lo alimentes cada dos a cuatro horas, que le cambies el pañal a menudo, le ayudes a eructar y calmarlo cuando llore.

¿El resultado? Un nivel de cansancio que puede ser abrumador para los nuevos padres. Y si hay más hijos que atender, se complica más la situación. Aunque los recién nacidos sí duermen las primeras semanas, no lo hacen de corrido. Quizás te sorprenda saber que tu bebé dormirá en promedio entre 16 a 20 horas cada día, pero en lapsos de una a cuatro horas, por lo que si no te organizas para descansar cuando descansa tu bebé, sentirás que no paras nunca.

Para sobrevivir este cansancio extremo, aprovecha de recostarte cuando tu bebé se duerma. No importa si es en la mitad de la mañana, aunque descanses media hora, tu cuerpo te lo agradecerá. Por otra parte, baja tus expectativas en cuanto a los quehaceres del hogar. No esperes continuar con la limpieza de la casa, cocinar, o enviar notas de agradecimiento por los regalitos que recibió tu bebé.

Acepta toda oferta de ayuda que recibas, ya sea un plato de comida caliente, que un familiar o una amiga saque a pasear a tu hijo mayor o que alguien cuide del bebé una hora mientras te recuestas un rato. Y recuerda: este ritmo de vida no durará para siempre.

Una pregunta que recibimos mucho es si acaso es buena opción recurrir al café para poder despertarse cuando se está tan cansada después del parto. Si estás dando la lactar, la cafeína se traspasa por la leche materna, así que no te recomendamos tomar mucho café. Y algo importante: las hormonas que se producen después de amamantar al bebé te darán más sueño aún. Es mejor aceptar que es parte del proceso de ajuste y buscar otros momentos para hacer lo que te hace falta.

Alrededor de las 6 semanas, tu bebé habrá desarrollado diferentes patrones de alimentación y de sueño y conocerá la diferencia entre la noche y el día, aunque probablemente continuará despertándose en las noches para que le des de comer. Si estás dando de lactar, puede que tu bebé necesite que lo alimentes más seguido pero el sacrificio vale la pena. Después de los 3 meses, la situación debería mejorar notablemente.
 

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